9/8/06

Atardece...

...es decir que se hace tarde y cuando eso sucede, o bien nos apuramos o bien nos relajamos y dejamos que todo nos chupe un huevo. Pero antes de percatarnos de alguna de esas dos posibilidades, suele suceder que nos ponemos medio melanco y (siguiendo el modelo que el cine nos propone) nos sentimos necesitados de arrumacos, y casi sin darnos cuenta tendemos al mimo y al cachondeo.
Sin embargo, el atardecer es una zona que nos invita a explorarla en soledad. Lo crepuscular se nos abre como el aura al epileptico y, si logramos no sucumbir al miedo, hay un segundo de entrega y placer que merecen la pena.
Aunque tenga mejor prensa el amanecer yo prefiero ver al sol caer.

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